martes, 3 de mayo de 2011

Se escapó

…con el alma mecida por la música 
del romance más bello. 
Tomás Edo Torres

Caminaba junto a Dafne
cuando ella se escapó
y tan lejos de mi alcance
Peneo, padre, la mudó.


Aquel precioso laurel
y el aroma que dejó
fueron por culpa de él,
Eros, quien con daga atravesó.

De la tierra la arranqué,
la blanca y pequeña flor,
la mecía entre mis manos
como el niño que jugó.

Me dejó olores tan tristes
hablando con muda voz,
¡aquel beso que me diste!,
que fácil se evaporó.

Cuando en luto quedó el cielo
y se apagó triste el fulgor
de las estrellas vírgenes
que aman y temen al sol,

llegó la madrugada,
salió el nuevo sol
al que el alma cansada
de buscar contempló.

El que andaba gris y triste
contempló la noche oscura,
refulgente como el sol
que cantaba hacia su luna.

Algas dormidas que mueven
el secreto de mi amor.
Los párpados que me sueñan
el canto del ruiseñor.

Noche oscura, larga y negra
en mar de desilusión.
Llega ahora la aurora nueva
con la llegada del Amor.

La bruma al atardecer
que acaricio con pasión,
es ahora más suave
y solo miro con temblor.

Entre velas reverdece
el secreto de mi amor.
Escondida en ojos verdes,
uno fueron y uno son.


2 comentarios:

peregrino dijo...

gracias poeta por la entradilla, gracias ignacio por el corazón

Ignacio Pagés dijo...

Gracias a ti Peregrino, gracias a ti Tomás. ¡Un abrazo y, como dirías, versos!