miércoles, 1 de junio de 2011

EPITALAMIO

Como un epitalamio es cada día, 
es darse, preocuparse, es consumirse.
Es consumirse como dulce vela
que vela cuanto haces, cuanto hiciste.

Un día es consumir en cada instante
el ardor del momento sin que pase.
Un día es solo la dulce vela,
un día es encenderse y consumirse. 



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien. Bonito, cierto ejemplar

Javier Ms dijo...

¡Tigre! ¡Tigre!, reluciente incendio
En las selvas de la noche,
¿Qué mano inmortal u ojo
Pudo trazar tu terrible simetría?
¿En qué lejanos abismos o cielos
Ardió el fuego de tus ojos?
¿Sobre qué alas se atreve a elevarse?
¿Qué mano se atrevió a tomar el fuego?
¿Y qué hombro, y qué arte
Pudo torcer el vigor de tu corazón?
Y cuando tu corazón empezó a latir,
¿Qué espantosa mano? ¿Y qué espantosos pies?
¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno estaba tu cerebro?
¿Qué yunque? ¿Qué espantoso puño
Osa abrazar su mortales terrores?
Cuando las estrellas tiraron sus lanzas
Y mojaron el cielo con sus lágrimas,
¿Sonrió al ver su obra?
¿Aquel que hizo al cordero, te hizo a ti?
¡Tigre! ¡Tigre!, reluciente incendio
En las selvas de la noche,
¿Qué mano inmortal u ojo
pudo trazar tu terrible simetría?

William Blake "El Tigre"