jueves, 23 de junio de 2011

Valencia

                                   A Valencia

Luz súbita, un instante,
una mirada, naranja.
Y al instante quebrarse.

¡Qué mirada! En esos ojos
se reflejó el amante,
como la luna riela
sobre las aguas bramantes.

Valencia va por mis venas,
cauces de pasión y sangre.
Olor a trabajo hondo,
quemado por amor, arte.

¡Qué mirada! Esos ojos
que me ordenan esta sangre,
que me ayudan, que me besan,
cuando les clamo la Salve.

La naranja desvanece,
y sobre el azul esparce
su color, sabor, aroma…
¡Súbito aquel instante!

Gaviotas y golondrinas
y mis pájaros salvajes.
Se enfrentan y se cruzan,
se reconocen amantes.



1 comentario:

Mariela Marianetti dijo...

Hermosa poesía Ignacio. Un gusto visitarte. Cordiales saludos.