jueves, 12 de mayo de 2011

Bonum ex integra causa

Ante el desvelo y las críticas, tanto positivas como negativas, pero siempre constructivas de algunos seguidores y amigos, pretendo aclarar algunos aspectos del post poblicado hace dos días: Poesía cada día. Mi postura no ha cambiado en absoluto, pero siendo consciente de que el artículo pudo quedar demasiado crítico o negativo pretendo con éste darle otro punto de vista.

La vida misma es un misterio, y la realidad también se nos
presenta en ocasiones misteriosa, el hombre mismo es un
misterio, en ocasiones contradictorio, quizá por ello el mis-
terio nos agrade.
Carlos Alcorta, en su última estancia en Valencia, afirmaba que "la mirada del poeta tiene que ser capaz de descubrir en lo obvio lo misterioso"; es decir, que la experiencia de la que hablábamos en el anterior artículo (lo obvio) entraña algo misterioso que el poeta debe ser capaz de observar para transmitirlo, para compartirlo. Es un misterio como se descubre ese misterio de lo obvio, aunque Alcorta apuntó que posiblemente tenía algo que ver, en referencia a su poema Cerezo, con que el poeta debía ver con los ojos de un niño. No tanto por la ingenuidad como por la inocencia y la pureza de la mirada limpia capaz de descubrir Belleza en lo bello.



Sin embargo, afirmaba que el poeta, como un enamorado, puede "encontrar belleza en la basura". Pero a pesar de esa belleza que el poeta es capaz de observar, la basura seguirá siendo basura. Pienso que el misterio que podamos descubrir en algo no es belleza, no es la misma realidad. Aunque el misterio, como la belleza, sea capaz de producir en nosotros asombro y perplejidad. 

Por consiguiente, creo que para lograr belleza en un poema, en una obra pictórica, escultórica o arquitectónica, en una fotografía o a través de cualquier otro medio, no sirve únicamente tener una capacidad creativa y técnica que permita transformar con originalidad una realidad experiencial, no exclusivamente. Sino que también es necesario que el contenido sea bello, y que posea la pureza que los ojos del niño son capaces de descubrir, creando en el adulto el clima que podemos llamar de misterio.

La belleza formal, en cualquier tipo de obra de arte, parece lógico, es esencial; pero si no se combina con un contenido bello, el resultado que podamos obtener nos podrá transmitir algo de belleza, pero nos podría transmitir mucho más. Y ese más se puede encontrar, de hecho ordinariemente allí se encuentra, en la experiencia, en lo cotidiano.


Por ello con San Agustín y trasladándolo al ámbito de la Belleza pienso que la poesía, el arte, debe ser "bonum (bona) ex integra causa". La forma y el fondo deben ser bellos, no únicamente misteriosos. Aquí me parece necesario pararse a pensar un instante. ¿Qué pretendemos con la obra de arte? ¿Pretendemos qué sea bella o, únicamente, que a aquel a quien vaya dirigida la obra le parezca bella? Pienso que le es legítimo al autor querer provocar los efectos de la belleza en el receptor (uno de los cuáles, en el adulto, puede ser el misterio). Sin embargo, el verdadero artista está llamado a mucho más, está llamado a la elaboración, a la construcción de una obra Bella. 

Por ello, pienso que no toda experiencia, al menos a priori, pues también podemos transformar la misma experiencia en una nueva, puede ser digna materia para el arte. Quizá es ésta la razón por la que Alcorta se tuvo que reencontrar, como afirmaba él mismo, con la naturaleza, y con la belleza que ésta posee. 

4 comentarios:

Javier Ms dijo...

Lo cierto es que este es el primer artículo en el que comento. Estoy de acuerdo contigo en que si una cosa no tiene belleza, ya puede verla el público o el espectador, como tu dices: "la basura seguirá siendo basura"; ahora bien: existen creaciones en las que nadie duda de su belleza, pero en cambio en otras es más profunda, menos accesible, exigen otro tipo de mirada, o a lo mejor incluso no la tienen. El famoso debate del "arte contemporáneo abstracto" donde parece que todo es arte, los límites de la belleza parecen desdibujarse. Yo soy de los que piensan que lo que es arte tiene belleza. Sin embargo a veces la belleza no se presenta en una obra maestra, sino es quizás algo menos sofisticado, o más original o raro. Ante la interminable pregunta de "¿esto es arte?", quiero decir cómo saber si una cosa es bella y no la percibimos o cuando es una misteriosa mentira. En ocasiones no es fácil distinguir la alta joyería de la bisutería barata. Un tema complicado.

Mechas dijo...

¿Por qué en este blog no hay ninguna casilla de esas que dice "seguir"? Quería tenerte a mano.

Javier Ms dijo...

...

Ignacio Pagés dijo...

Javier?