domingo, 23 de octubre de 2011

BLANCO


Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
F.G.L. 
Todo es blancura en el cielo.
Todo es blancura en la arena.

Las nubes colman el suelo
y se vuelven mi visera.

En blancas paredes suena
eco blanco de azucena.

Miro sus cabellos blancos
y sus pestañas me cierran
lo que era la vida en muerte,
y mis sueños en quimeras.

Su piel blanca como nieve,
su piel fría de tan muerta,
las sábanas que amortajan
son blancas como la sierra.

Pienso en rojas amapolas
y en la primavera bella,
en un arcoiris claro.
Todo es blanco, todo niebla.

La blancura que es pureza
ahora es nada, es ausencia.
Y mis ojos que veían
ahora callan y se cierran.

La mirada que quería
ahora solo me deja
con un corazón que aqueja
mil nadas y tus ausencias.




5 comentarios:

M. Angel dijo...

Amigo Ignacio Pagés, gracias por tu comentario y elegir mi blog entre tus favoritos.
Leí tu última poesía y me encantó, y aun mucho mas al saber de tu juventud.
Te felicito.

Quieres mirar su mirada
y te mira con ternura
y te ofrece su dulzura
como flor enamorada.

abrazo sincero
M. Ángel

Verbum dijo...

Y la nostalgia amortajada de tu ausencia.
Se urge una ampliación léxica.

Ignacio Pagés dijo...

Miguel Ángel, igualmente agradecido y más aún conociendo su experiencia.Geniales estos cuatro versos.
Un abrazo
Ignacio

Mora Fandos dijo...

Está muy bien, Ignacio, enhorabuena.

Pedro P. Vico dijo...

¡Preciosos versos Lorquianos¡, sentidos, medidos, creativos y bellos¡.¡Felicidades¡