jueves, 8 de diciembre de 2011

HACER CAMINO

                                                    Pisar. 
                                                             Silencio.               
                                                                           Y volver a pisar. 

A mi vera un haya, a lo lejos trigo.
El milagro que unos cuentan,
las leyendas que otros narran...
Fue allí, junto al molino.

La frondosidad del alma,
la profundidad del bosque,
un roble y mis sentidos
se unen aquí, en el camino. 


6 comentarios:

F.J.G.G. dijo...

Me encanta, Ignacio. Es de una intimidad tan enorme, que no puede más que enamorar. En tal sentido, me recuerda a la primera etapa de Juan Ramón Jiménez.

Gracias por compartirte.

Salud, suerte y un abrazo, Ignacio.

Silvia dijo...

El inicio de este poema es espléndido. Translada al lector al interior de cada verso y se hace párticipe.
Un saludo y disfruta de lo que queda del puente! =)

Ignacio Pagés dijo...

Gracias, Silvia. No sabes como estoy disfrutando con tu nuevo blog y con el de "poetas y cables". Gracias de nuevo y hasta el lunes.
Por cierto, incógnita si algo tiene es futuro, que nadie lo olvide.

Ignacio Pagés dijo...

F.J.G.G., me encantaría saber tu nombre, pues aunque te voy conociendo poco a poco por tus poemas escribir esas cuatro letras con los puntos me duele cada vez que lo vuelvo a hacer.

Me ha parecido muy interesante el apunte sobre JRJ, ojalá le llegara a la suela de sus pies. http://almasdepoetas.blogspot.com/2010/02/eternidades.html, gran poema de JRJ.

Igualmente, salud, suerte y un abrazo.
Ignacio.

F.J.G.G. dijo...

Verdaderamente, este último poema tuyo es como un niño insistente que tirando de la camisa se quiere hacer oir a gritos: "Juan Ramón, ¡Juan Ramón Jiménez!".

Antes de hacer el apunte, confieso que tuve cierta reserva, porque si comparas a alguien que no esté muerto - y que guste de la poesía - con JRJ, ese alguien lo más probable es que reaccione con una modestia impregnada de violencia.

Pero me reitero. Y te digo más, yo no soy partidario de decir qué es mejor y qué es peor, menos aún en poesía; pero por si insistes, allá va: desconozco si llegaste, llegas o llegarás a la suela de JRJ, pero lo que sí conozco es que tu poema - sin aditivos - me enamora.

Y para el dolor, ¡toma medicina!,
mi nombre es Francisco Javier Granados García.

Salud, suerte y otro abrazo, Ignacio.

Fon dijo...

Qué bonito, el ritmo y la frondosidad... y las tres primeras pisadas-versos.